No estaba rota… solo me faltaba descubrir mis fortalezas

Te voy a contar algo que me cambió la vida. Durante años pensé que tenía que arreglarme. Que me faltaba disciplina, motivación, claridad… algo. Sentía que había perdido la brújula, que algo en mí ya no funcionaba como antes

Hasta que un día, casi por casualidad, descubrí algo que me hizo ver todo diferente: mis fortalezas personales.

No, no estoy hablando de habilidades profesionales, ni de eso que pones en el CV. Estoy hablando de las rasgos internos que nos hacen ser quienes somos., esos que, cuando los usas, te hacen sentir viva, en flow, conectada. Y no es humo espiritual. Es ciencia. Psicología positiva, para ser exacta.

Un poco de historia: ¿cómo surge el estudio de las fortalezas personales?

A finales de los años 90, un psicólogo llamado Martin Seligman (conocido como el padre de la psicología positiva) propuso un cambio de mirada radical: en lugar de enfocarse solo en reparar lo que no funciona en las personas,, comenzó a investigar qué es lo que las hace florecer. En vez de enfocarse en el sufrimiento, Seligman y otros expertos comenzaron a estudiar el bienestar, la felicidad y la realización personal.

Así nació el modelo VIA (Values in Action), creado por Seligman junto a Christopher Peterson. Este modelo identificó 24 fortalezas de carácter universales, presentes en todas las culturas, agrupadas en seis virtudes principales como la sabiduría, la humanidad o la templanza.

A la fecha de hoy, múltiples estudios han demostrado que las fortalezas son los ingredientes que nos permiten experimentar una vida con sentido y bienestar.

Hasta ahí todo bien. Pero entonces descubrí algo que me ¡voló la cabeza! Y ahí es donde empieza la verdadera magia.

Conocí el modelo FORTE… y todo encajó

Aunque el modelo VIA fue un parteaguas, necesitaba algo más cercano, más adaptado a nuestra forma de vivir y sentir como mujeres latinas, sensibles, intensas y profundas. Y ahí es donde aparece el modelo que aplico hoy en mi práctica de coaching: el modelo FORTE, desarrollado por el Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP).

El IEPP fue, de hecho, el lugar donde me formé como experta en mindfulness, gestión emocional y psicología positiva, y más adelante también me certifiqué como Coach de Fortalezas. Pero más allá del título, lo que quiero contarte es cómo llegué hasta ahí.

Llegué como quizás estás tú ahora: perdida, confundida, desconectada de mí misma, en pleno torbellino de la perimenopausia, con mil emociones superpuestas, el cuerpo cambiando, el alma pidiendo algo que no podía traducir. Sentía que no me reconocía. Que no me escuchaba. Sabía que algo no estaba bien, pero no sabía cómo salir del malestar.

Y entonces llegó a mi vida esta herramienta maravillosa.

Primero, el mindfulness me devolvió la calma. Me enseñó a respirar diferente. A observar sin juzgar. A volver a mí. Después, al conocer mis fortalezas a través del test FORTE, entendí que no estaba rota. Solo estaba usando mal mis herramientas. O peor: no sabía que tenía esas herramientas.

¿Qué es el Modelo FORTE?

El Modelo FORTE está inspirado en el VIA, pero adaptado a la cultura hispana y a nuestras realidades. Identifica 26 fortalezas personales, organizadas en cuatro familias, y lo mejor: te muestra cómo se están manifestando hoy en tu vida.

Está diseñado especialmente para entender cómo nos movemos por el mundo, cómo tomamos decisiones y qué necesitamos para vivir con autenticidad.

El test FORTE es como una radiografía emocional del momento presente., ya que las fortalezas no son estáticas. Se comportan como un péndulo emocional: hay épocas en que una fortaleza está súper presente, y otras en que se apaga un poco. Algunas son parte de nuestra esencia desde siempre, otras se activan cuando la vida no lo exige.

Y lo más hermoso fue que ese camino que empecé para reencontrarme, me llevó directo a mi propósito: acompañar a otras mujeres como tú, que están atravesando una etapa similar a la que yo viví, para que puedan verse con nuevos ojos, abrazarse en el proceso y reconstruirse desde la autenticidad. No para ser alguien distinto, sino para volver a ser ellas mismas.

Las 4 familias de fortalezas del Modelo FORTE

Imagina que tienes una caja llena de herramientas preciosas. Algunas las conoces bien, las usas seguido, sin darte cuenta. Otras ni sabías que estaban ahí, o las dejaste guardadas desde hace años. Las fortalezas funcionan así. Son recursos internos que tenemos para sortear la vida… pero también para disfrutarla.

  • Fortalezas de la mente
    Como la creatividad, la curiosidad, o el juicio. Te ayudan a entender el mundo y generar ideas. Son esas que te hacen brillar en una conversación profunda o cuando resuelves un problema de forma ingeniosa.

  • Fortalezas de la acción
    Como la perseverancia, el liderazgo, la valentía o el vitalidad. Te impulsan a moverte, a iniciar, a sostener. Cuando están activas, eres esa amiga que dice “¡vamos!” y no para hasta lograrlo.

  • Fortalezas humanas
    Como el amor, la gratitud, el perdón o el carisma. Conectan profundamente con los demás. Las notas en esa gente que sabe escuchar, que cuida, que agradece… que te hace sentir vista.

  • Fortalezas del corazón
    Como la espiritualidad, la esperanza, o la humildad. Son brújulas internas. Te ayudan a transitar la incertidumbre, a sostenerte cuando todo se sacude.

¿Qué pasa tras hacer el test FORTE?

Primero que todo: te cae la ficha. De repente, te entiendes. El test FORTE mide cómo están presentes tus fortalezas en este momento de tu vida y las clasifica en:

  • Fortalezas muy presentes: están activas casi todo el tiempo. Son tus grandes motores, pero si se desbordan, pueden jugarte en contra (por ejemplo, un exceso de entusiasmo que te lleva al agotamiento).

  • Fortalezas equilibradas: te acompañan con armonía. Las usás con sabiduría y te hacen bien.

  • Fortalezas poco presentes: las que quizás están dormidas o bloqueadas… pero siguen ahí.

Y no es solo “ver tus resultados”. Es verte reflejada. Es decir: “Ahhh… por eso me siento así. Por eso a veces me agoto tanto. Por eso me enciendo cuando hago esto otro”. Yo lo viví. Y ahora me apasiona acompañar a otras mujeres a vivirlo también.

Te lo prometo: no vas a volver a mirarte igual

  • Tal vez descubras que tu fortaleza es la valentía, aunque siempre te viste como alguien insegura.

  • O que tu gran tesoro es la positividad, aunque jamás lo habías pensado así.

  • O que tu falta de energía viene de tener tu creatividad bloqueada por exceso de estructura.

Y en vez de tratar de "arreglarte", vas a empezar a reconocerte y reequilibrarte.

¿Y si esto fuera lo que necesitas para volver a ti?

Si llegaste hasta aquí, tal vez te estás preguntando cuáles son tus fortalezas, cómo las estás usando —o dejando de usar—, qué aspecto de tu esencia está opacado o qué te está drenando sin que puedas explicarlo del todo.

Si quieres más claridad, te invito a hacer clic AQUÍ para solicitar el test FORTE y agendar una sesión de devolución personalizada. Te prometo que no te vas a arrepentir.

Me encantará acompañarte a descubrir, juntas eso que te hace única y especial. Eso que te recarga, te hace vibrar, te impulsa a salir de relaciones, actitudes,, trabajos o lugares que ya no te hacen feliz, aunque no sepas por dónde empezar—.

Porque cuando te ves con ojos nuevos, con una mirada amorosa y además validada por la ciencia de la psicología positiva, algo cambia. Y desde esa foto real de ti misma, puedes empezar a tomar mejores decisiones, definir tus verdaderos objetivos y avanzar sin tanta confusión.


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Sí, yo también estoy acá para ofrecerte mis servicios. Pero mucho antes que eso, quiero invitarte a ser una clienta informada. Si algo de lo que leíste te generó dudas, no te lo quedes: indaga, contrasta, infórmate en otras fuentes. No te creas todo lo que te dicen. Ni siquiera lo que yo digo. Porque la mejor decisión no es la que suena lindo, sino la que tomas con claridad. Y si después de investigar, quieres trabajar conmigo, acá estaré, con preguntas reales, mirada honesta y cero humo.
Con cariño,
Caro

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